Ayer fui a ver L'incoronazione di Poppea al Liceu y me encantó. La música de Monteverdi me gusta mucho y tenía muchas ganas de ver una ópera suya.
Os la recomiendo a todo los que podáis ir a verla, la escenografía, el vestuario y la dirección de escena son espectaculares. La ópera es larga aunque el argumento es entretenido y musicalmente está llena de contrastes.
La interpretan hasta el día 15 de febrero en el Liceu (Barcelona), hay entradas con visibilidad por menos de 10 €, sólo hay que buscar un poco.
Como en la época en la que se escribió había interpretes castrados (castrati), hay papeles masculinos interpretados por mujeres. Pero lo que nunca había visto hasta ahora son personajes femeninos interpretados por hombres, vestidos con una estética Drag Queen muy adecuada para sus personajes.
Es maravillosa, os pego lo que han dicho otros porque me faltan las palabras:«Pero entonces, este género artístico presuntamente caduco comienza súbitamente a palpitar de forma tan viva como si acabase de llegar al mundo. Y esta droga que es la ópera libera su material adictivo y el espectador vive narcotizado durante todo el día posterior a la representación. Escasos momentos de fortuna que se pueden experimentar en L’incoronazione di Poppea de Monteverdi.»
Claus Spahn: Sex & Crime in Himbeerrot. («Suddeutsche Zeitung»)
«¡Vaya Fiesta! Verdaderamente, la puesta en escena de David Alden de L’incoronazione di Poppea, de Claudio Monteverdi no ha perdido ni un ápice de su fuerza de percusión desde su estreno, cuatro años atrás –y lo mismo se podría decir de su eficacia musical. [...] Esta representación es uno de los pocos acontecimientos totalmente soberbios que hoy en día nos puede enseñar el género de la ópera, con un montón de años a sus espaldas.»Reinhard Schluz: Welch ein Fest. («Süddeutsche Zeitung, 2001»)
«Ya es suficientemente cínico el prólogo, en el cual Amor anuncia lacónicamente a Fortuna y Virtud que les enseñará la lección de la insignificancia de su vana locuacidad, la cual acaba convirtiéndose en una completa caricatura. La Fortuna es una anciana caprichosa, la Virtud, en cambio, tiene una barriga que le llega hasta la boca y camina con la ayuda de dos muletas. Ambas se balancean sobre las suelas de plataforma que las arrastran –la alegoría queda eliminada cuando Amor, el dios con alas, se sienta sobre una puerta giratoria que simboliza la noria del amor y regula la entrada a la esfera del poder. [...] Todo es móvil, fluye y oscila...»Gerhard R. Kok: Wo die lautere Amoralität triumphiert. («Frankfurter Allgemeine Zeitung», 16 de julio de 1997)
